jueves, 16 de agosto de 2012

LA SANIDAD PÚBLICA...EL FESTÍN DE LOS BUITRES


Nuestros actuales dirigentes, gobierno central y autonómico del PP en Castilla- La Mancha, proyectan privatizar la Sanidad Pública para enriquecerse... ¡enriquecerse a lo bestia¡. La táctica es demostrar que lo público no funciona y así poner en manos del sector privado los hospitales, los medios terapéuticos y todo el sistema actual para robarnos. A fecha de hoy, por poner un ejemplo, los recortes han supuesto que en el hospital de Guadalajara una resonancia magnética haya pasado de una lista de espera de 18 días, a 250 días, y si quieres hacerte la resonancia tienes que ir a una clínica privada. ¿quien está detrás de éste filón? …entre otras, la empresa Capio Sanidad.

En la comunidad de Castilla- La Mancha están al borde de la privatización 4 hospitales públicos, con la excusa de que no son rentables. ¿Desde cuando la atención de la salud se mide por criterios economicistas?. Se podrán aplicar medidas de contención del gasto, de calidad del servicio, pero nunca se podrá decir que un hospital es igual que una fábrica de lavadoras.

Parece ser que Capio Sanidad va a ser la empresa privada de gestión sanitaria a la que se van a regalar los cuatro hospitales públicos.

Rodrigo Rato, ex-presidente de bankia y anterior vice-presidente segundo del gobierno de Aznar, a través de bankia también tiene intereses y acciones en capio, lo cual no es ilegal, pero…¡qué casualidad! ¿no?

Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal, presidenta de Castilla- La Mancha y secretaria general del PP, dedicado a muchas actividades empresariales, pero, oh!… sorpresa!… también gestiona hospitales.

José Ignacio Echaniz,  consejero de sanidad y asuntos sociales de la junta de comunidad de Castilla- La Mancha,  es hermano de Teresa Echániz Salgado, subdirectora de investigación de Capio Sanidad... ¡qué casualidad!. ahora ya tenemos claro porqué Capio se va a llevar los hospitales de la región. Lo cierto es que capio ya controla buena parte de la sanidad pública de este país. para quien no sepa que es Capio Sanidad

 En el departamento de Elche-Crevillente, gestionado de forma privada por Ribera Salud, que es el principal concesionario de la Comunidad Valenciana, participa ya en la gestión de los hospitales de Alcira, Manises, Torrevieja, Elche y Denia. Los accionistas de
Ribera Salud, BANKIA Y CAM, se encuentran en proceso de negociación con la multinacional sanitaria Capio para venderle la propiedad. El proceso se encuentra en fase de negociación del precio definitivo de la operación y la fórmula de financiación. Capio tiene los ojos puestos en estos concursos, pero también en otros que puedan surgir en la comunitat valenciana.
 
Pero la multinacional no es la única interesada en profundizar en el negocio de la gestión de la sanidad Pública. Atitlán, el fondo de inversión que dirige Roberto Centeno (yerno del presidente de Mercadona Juan Roig), no ha renunciado a entrar en un mercado que le permitiría diversificar su actividad.
 
¿Cómo es posible que algo que no es "rentable" se lo estén disputando?, ¿que hay detrás de todo?:
parece claro que el objetivo es cargarse el sistema universal, público y gratuito que tenemos.
 
Luego están las fórmulas de financiación público-privada y las concesiones de obra pública, es decir, la financiación, gestión (y en algunos casos la prestación de servicios) corre a cargo de consorcios integrados de empresas constructoras (levantan los edificios), entidades bancarias (adelantan el dinero) y aseguradoras (gestionan los servicios); una vez entregado el centro, la administración (o sea, todos) paga un canon anual por 20-30 años como si fuera un contrato de servicios, que se paga a cargo del gasto corriente del presupuestos (no al capítulo de inversiones), por lo que no computa como deuda pública a pesar de que el coste de los centros (endeudamiento real) se multiplica sobre el coste real de los mismos como se ha comprobado donde se ha implantado este sistema.

No hay nada nuevo bajo el Sol. Este es el sistema que puso en marcha Richard Nixon en EEUU. Hoy día, 50 millones de norteamericanos carecen de atención sanitaria...y la inmensa mayoría de los habitantes de ese país juegan a la ruleta rusa cuando tienen que contratar un seguro privado; nunca sabrán si su cuota le alcanzará para cubrir tratamientos caros. Sólo una minoría, la que lo puede pagar, goza de la mejor y más exclusiva atención sanitaria del mundo.

A eso nos conducen. Hay que pararles ya!!

sábado, 11 de agosto de 2012

ANTÍGONA EN LAS CALLES

Gabriel Moreno González
Comisión de Justicia Fiscal y Financiera Global ATTAC España

Siempre ha existido, y siempre existirá, el atávico conflicto entre el gobierno de lo justo y el gobierno de los hombres, entre razón y voluntad. La tragedia griega de Antígona representa uno de sus primeros enfrentamientos y, en buena medida, encierra el sentir de nuestros días. Valga recordarla.

Ante la supuesta traición llevada a cabo por Polinices, el rey Creonte ordena abandonar injustamente su cadáver a merced de los cuervos, vulnerando así la sagrada tradición griega. Antígona, hermana del desdichado Polinices, decide desobedecer al rey y enterrar dignamente a su hermano. ¿En qué se fundamenta la heroína griega para rebelarse contra el gobierno de los hombres? «Cuando las leyes humanas sean injustas, estamos legitimados para desobedecerlas», viene a decir Antígona anticipándose a los ilustrados de uno y otro lado del Atlántico.

La Constitución, como norma suprema cuyo origen directo reside en el pueblo, dulcifica las diferencias y acerca ambos polos. En el momento constituyente, ese indefinido pueblo decide qué es lo naturalmente justo y qué se tiene que elevar al más alto grado de protección y reconocimiento. El fin: evitar que el gobierno de los hombres posterior vulnere lo que se considera intangible, el gobierno de lo justo. Si en la Grecia de Creonte hubiera existido una constitución que prohibiese la humillación de los muertos y reconociese su dignidad, Antígona se hubiera ahorrado el suicidio.

En nuestro particular y polémico momento constituyente de 1978 se establecieron en 69 artículos las reglas básicas que iban a regir el Estado y la convivencia de los españoles, petrificando lo considerado entonces como justo y atando con ello a los posteriores gobiernos. Aunque la idoneidad del proceso y de eso que han venido en llamar “Transición” es cuanto menos discutible, no podemos olvidar que tenemos una Constitución y que, nos guste o no, está para cumplirse. O en teoría.

Mientras leen estas líneas, un Creonte gallego refugiado en la Moncloa dinamita los principios (y los valores) que la Carta Magna consagró en las postrimerías del franquismo. La versión griega de Rajoy, al menos, no temía vulnerar una norma positiva, sino únicamente contrariar lo que el común de los griegos entendía como lo justo y natural. Pero esta versión nuestra tan castiza y de sacristía no solo tiene delante una Constitución escrita y clara, sino que además la conoce a la perfección gracias a su inigualable testa registral. ¿Cómo puede entonces vulnerar sistemáticamente la Constitución?

Hace más de doscientos años, en la Francia prerrevolucionaria, un joven abogado, de nombre Danton, se acercó a un café de París donde un envejecido Benjamín Franklin discutía acaloradamente sobre la recién redactada Declaración de Independencia. El que luego fuera líder revolucionario le preguntó al americano, y no de muy buenas maneras, para qué servía la Declaración, si solo era un papelajo y no tenía detrás un ejército que la defendiera, a lo que el inventor del pararrayos contestó: «Se equivoca. Tras esta Declaración hay un poder considerable, eterno: el poder de la vergüenza». De la vergüenza de saber que se está vulnerando lo que todos consideramos justo.

Sin embargo, ¿dónde está la vergüenza en los miembros de este (des)gobierno germanófilo? ¿En los aplausos que recortan nuestros derechos? ¿En las salidas de tono de sus acólitos? No. Simplemente, no tienen vergüenza.

De los ataques a la Constitución que estamos viviendo, desde amnistías fiscales a reformas laborales pseudomedievales (todo ello aderezado con una buena cantidad de decretos-leyes sin habilitación alguna), el más importante lo constituye la rendición del poder político ante el gran capital transmutado en Unión Europea e instituciones financieras.

«La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado», reza el primer artículo de nuestra Carta Magna. Pero esta soberanía nacional se vuelve irreconocible cuando el gobierno elegido por el pueblo rinde pleitesía a los intereses financieros de una pequeña oligarquía plutocrática que se erige en la dueña y señora de Europa. Un informe del FMI o Moody´s, elaborado por un grupo de economistas de dudoso prestigio pero reconocible ideología, o un artículo del Financial Times (siempre que no sitúe España en África), pesa más que los principios y valores que el pueblo español consagró en la Constitución. Igualdad, libertad, justicia…principios que decaen ante el más leve alarido de eso que llaman «mercados».

Como nuestro (neoliberal-católico) gobierno de los hombres ya no se comporta como tal, sino como instrumento que vulnera sistemáticamente lo considerado justo e inviolable, los ciudadanos tienen el derecho, es más, tienen el deber, de restituir la vinculación entre soberanía y poder, de recuperar la esencia de la democracia. Ante los ataques a la Constitución y al principio democrático, ante las tropelías de nuestros gobernantes y, sobre todo, ante el robo de nuestra soberanía a manos de una élite financiera sin escrúpulos, debemos seguir el ejemplo de Antígona sin temor. Aquella Declaración de Independencia, de la que el viejo Benjamín Franklin se enorgullecía, nos recuerda en qué consiste la democracia en uno de las más sublimes proclamaciones de la historia.

«Que para garantizar los derechos, se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios».

Aun así, cualquier enfervorecida legitimación del «pueblo» frente a los «gobernantes» a modo de proclama puede devenir en radicalismos oscuros de difícil justificación. La prudencia ha de ser, como siempre, el camino. No obstante, si el gobierno destruye cada viernes, poco a poco pero sin pausa, los principios y valores constitucionales entregando la soberanía a agentes externos, los ciudadanos, únicos titulares de esa soberanía, estamos habilitados para recuperarla. Pero, ¿acaso el gobierno no ha sido elegido por una abrumadora mayoría de españoles que lo legitima? Por supuesto. La obediencia de los ciudadanos en una sociedad democrática es también una responsabilidad derivada de la propia capacidad de elección. Sin embargo, ésta nunca puede subvertir lo establecido en el momento constituyente o, lo que es lo mismo, ningún gobierno, por legitimado que esté, puede vulnerar o modificar subrepticiamente la Constitución en tanto norma suprema que posee la máxima legitimación posible: la que la ciudadanía le otorgó directamente. ¿Los millones de españoles que votaron al actual gobierno quieren otra Constitución (todavía) más favorable al capital o, simplemente, traspasar la soberanía a manos tecnoneoliberales?, pues entonces actívese un nuevo proceso constituyente. De lo contrario, todo ataque al fundamento de la democracia, cual es la vinculación entre representantes y representados, ha de entenderse como en su día hiciera Franklin.

Si nuestros gobernantes han perdido la vergüenza, hemos de hacérsela recuperar, aunque sea en las calles. En los ojos de cada desempleado, manifestante, enfermo, estudiante, obrero o funcionario, de cada ciudadano harto de pagar una crisis que no ha creado, puede verse el orgullo de saber que, como Antígona, lo justo está de nuestra parte.

miércoles, 1 de agosto de 2012

LAS MAMANDURRIAS DE ESPE

mamandurria.
(de mamar).
1. f. Sueldo que se disfruta sin merecerlo, sinecura, ganga permanente.
 
No me negarán el parecido entre estos dos individuos. Efectivamente, son mamá Espe y su niño. Mamá Espe, como cualquier otra madre, sólo quiere lo mejor para su nene...y en este País de Mierda de corruptos, gobernado por corruptos, para beneficio de los corruptos...mamá Espe ha actuado con absoluta coherencia.
Para ella ha debido de ser fácil levantar el teléfono y...conseguirle al nene UNA MAMANDURRIA. Da igual si el intelecto del nene se corresponde con los rasgos que aparenta, igual da si el abultamiento abdominal del nene refleja molicie...pereza...falta de esfuerzo personal. Para eso están mamá...y nosotros... QUE LE PAGAREMOS el sueldo de asesor en el Ministerio de Economía, un puesto que no ha conseguido por mérito, capacidad y por el que no ha concurrido en plano de igualdad con un puñado de miles de opositores cualificados y capaces.
El nene tiene un gran futuro por delante...siempre que mamá esté allí para promoverlo e impulsarlo al estrellato de la vida política del País de Mierda.

A mi me parece que el 25 de septiembre de 2012 será un buen día para dar inicio a la cuenta atrás que marcará el fin de este modelo de País corrupto y miserable, amparado por la Constitución del Movimiento, dirigido por la hez de los clanes familiares de la plutocracia ibérica de toda la vida y administrado por la chusma corrupta de los partidos políticos...muchos de ellos -no hay más que hacer un seguimiento de sus apellidos- descendientes de los gerifaltes del Movimiento: Falange (psoe) y Opus Dei (pp).


El 25 de septiembre hay que poner fin al cáncer de la "dictadura franquista por otros medios" que nunca fue extirpado porque el Pueblo nuca supo que podía hacerlo. Hoy sabemos que debemos hacerlo si es que acaso, al igual que Espe, queremos lo mejor para nuestros hijos.